miércoles, 13 de mayo de 2015

Opositando


La vida de una opositora.

Mucha gente a tu alrededor sabe o cree saber a lo que te dedicas, ¿pero realmente lo saben? Cuando te preguntan bueno y ¿qué cuántos temas llevas?, ¿cómo vas? y después te contestan la típica respuesta:  "pues a ver si tienes suerte hija mía..."

Nadie sabe, excepto un opositor realmente qué es, ni lo frustrante y duro que puede llegar a ser. De la noche a la mañana cambian tus rutinas, te aislas del mundo, sientes que no vas a llegar, que te falta tiempo, que todas las horas son pocas, cuando te levantas de la mesa o sales a la calle tienes esa extraña sensación de que te has fugado, te remuerde la conciencia, estás en los sitios en cuerpo presente pero tu mente no. Tu carácter cambia por completo y se vuelve una montaña rusa. Todo se magnifica, y más aún aproximándonos a la cuenta atrás. Mides los días por temas. Cuentas los días. Lo que llevas hecho y lo que aún no. Te imaginas los momentos examen. Te acuerdas de experiencias anteriores. Te vienen un montón de incertidumbres a la cabeza. No puedes pensar en otra cosa.

No es sólo estudiar y ya está. No. Es dedicar tiempo, esfuerzo, dinero, salud, sacrificar tu rutina. Y todo sin saber cuál va a ser el resultado. De lo único que estoy segura es de que siempre se saca algo bueno, independientemente de si salgan bien o mal, porque te sirve para conocerte a tí misma y de lo que eres capaz.  Te hará más fuerte aún.

Pero siempre hay daños colaterales, un opositor no está sólo, no es el único que sufre, también lo sufren quienes están a tu lado: padres, hermanos, amigos, novios, preparadores... pobrecillos ¡los chaparrones que tienen que aguantar a veces por nuestro estado de nervios!. Pero ellos lo entienden, no lo toman en cuenta porque saben que sólo son 9 meses y después vuelves a ser tú otra vez. Porque saben lo importante que esto para tí, te quieren ver feliz y que alcances tus metas. Por eso están cada día apoyándote, aguantándote, animándote, dándote fuerzas para que sigas adelante y luches por tus objetivos, a pesar de tu "humor de opositor" constante. Porque sí, hay muchos tipos de días, días mejores, días peores, días regulares, días que sientes que puedes con todo y días que todo puede contigo. Pero ellos si ellos son capaces de acompañarte en esta aventura de 9 meses es porque te quieren de manera incondicional, y ya puedes estar segura de que los tendrás para siempre.

Es una decisión que tiene pros y contras, pero merece la pena el esfuerzo, porque mi trabajo es el mejor del mundo, porque cuando estoy con los niños estoy tan dedicada a ellos que me olvido por completo de todos los problemas, porque recogemos muchos mocos, lloros, gritos y caídas, pero hay algo que pocos recogen en su trabajo y es amor del bueno. Merece la pena pasar este amargo trance para llegar hasta ahí.

Por suerte o por desgracia, sólo dura nueve meses. Ya queda nada.Una vez acabada esta etapa, vuelves a ser tú, reanudas tu vida, respiras hondo y vuelves a despertar de lo que ha parecido ser todo un mal sueño.




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